Las cartas inéditas de T. S. Eliot

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Los años que sucedieron a la publicación de Tierra baldía (1922), obra que marca la madurez artística de T. S. Eliot, entrañaron una tortura para el dramaturgo, crítico y ante todo padre de la poesía moderna. Los dos empleos que requería su sustento y la angustia ante los problemas psiquiátricos de su primera mujer, Vivien, se habían traducido en una parálisis creativa que el escritor angloamericano detalla en sus relaciones epistolares con amigos, familiares y colegas. El segundo volumen de la dilatada correspondencia personal de Eliot, que acaba de ser publicado en el Reino Unido nada menos que 21 años después de la primera entrega, arroja nueva luz sobre la personalidad del escritor y desmiente, o al menos matiza, su reputación de marido cruel e insensible que una obra de teatro y su posterior traslación al cine contribuyeron a cimentar. Los prejuicios raciales expresados ocasionalmente en esas cartas sí parecen avalar, en cambio, el sentimiento antisemita que algunos críticos atribuyen al Nobel de Literatura.

La compilación de epístolas (The letters of T. S. Eliot: Volume Two, 1923-25) revelan la desesperación y angustia de un escritor que siempre quiso trazar una gruesa línea de separación entre “el hombre que sufre” y “la mente que crea”. ¿A quién pertenece el legado de un autor, una vez desaparecido? T. S. Eliot (St. Louis, Misuri, 1888-Londres, 1965) prohibió a su segunda esposa y antigua secretaria, Valerie, 38 años menor, la difusión póstuma de su correspondencia, aunque finalmente levantó ese veto con dos condiciones: que ella se ocupara personalmente de la selección y edición, y que el material nunca se convirtieran en soporte de una biografía. Valerie Eliot, hoy octogenaria, se ha saltado la primera demanda al confiar la edición del segundo volumen de cartas a un equipo de académicos, encabezados por John Haffenden.

“He matado deliberadamente mis sentidos para poder seguir con esta vida que es sólo externa”, escribe al novelista John Middleton Murry (abril, 1925), ante quien confiesa haberse convertido en “una máquina”. Eliot aludía a su detestado trabajo en el banco Lloyds de Londres que compaginaba con sus labores de editor de la revista literaria The Criterion y apenas le restaba tiempo para volcarse en su propia obra. Necesitaba ese pluriempleo para sufragar los cuidados de Vivien, la joven con la que se casó en 1915 y que alteraría radicalmente su existencia, a causa de sus depresiones y cambios repentinos de humor, síntomas de una enfermedad de origen nervioso. La crueldad del sensible poeta hacia su pareja que recrea la pieza teatral Tom y Viv -estrenada en 1984 y luego un éxito cinematográfico de la mano de los actores Willem Dafoe y Miranda Richardson- no se corresponde con el contenido de la correspondencia recién publicada. Eliot describe su impotencia ante el sufrimiento de Vivien, pero declara un sincero deseo de salvar ese matrimonio infeliz en el que vive atrapado. La propia esposa escribió a una criada como intermediara de una declaración incondicional de amor al marido. La recopilación de cartas abarca hasta 1925, año en que finalmente Eliot consiguió dejar el banco tras ingresar en la editorial Faber and Gwyer (la recopilación incluye la carta con la nueva oferta de trabajo: 325 libras de salario como editor, y otras 150 libras en calidad de director). Después de 13 años, Viv era internada en un psiquiátrico hasta su muerte (1947). Eliot nunca acudió a visitarla, aunque siguieron casados.

Quizá la publicación de nueva correspondencia inédita -se anuncia un tercer tomo para dentro de dos años- aporte datos reveladores sobre ese periodo. Haffenden sólo ha adelantado que el futuro libro incluirá correspondencia privada de Eliot con el académico americano Horace Kellen, donde se detalla cómo ayudó a refugiados judíos a huir a Estados Unidos durante la II Guerra Mundial. “Todos tenemos nuestras contradicciones”, ha declarado al respecto Anthony Julius, autor de un controvertido libro que explora el sentimiento antisemita del autor en poemas como Gerontion o Sweeney among the Nightingales. (T. S. Eliot, Anti-Semitism and Literary Form, 1995). Aunque los argumentos de Julius no son aceptados unánimemente, las alusiones despectivas que Eliot hace de los judíos en el segundo volumen de epístolas (“esa gente”, “su instinto destructivo”) parecen inapelables.

T. S. Eliot publicaba en 1944 la que muchos críticos consideran su mejor obra, Cuatro cuartetos, y cuatro años más tarde recibía el galardón literario de la Academia Sueca.

Para impaciencia de los estudiosos de su producción y trayectoria, todavía restan 40 años de correspondencia (hasta su muerte, en 1965) pendiente de divulgación en el mercado editorial. Los volúmenes compilatorios de cartas publicados hasta la fecha sólo alcanzan hasta los tiempos en los que el escritor sentía contraído su genio, pero una deliciosa perla delata que el mundo literario no estaba de acuerdo con esa percepción: a finales de 1925, recibía una copia de El gran Gatsby con una dedicatoria del propio F. Scott Fitzgerald que rezaba “Para T. S. Eliot, el más grande de los poetas vivos”.

ENTREVISTA: JOHN ASHBERY

John Ashbery, poeta

Con 26 libros a sus espaldas y una interminable lista de galardones (desde el Pulitzer hasta el de la MTV), John Ashbery (Rochester, 1927) es el gran mito de la poesía estadounidense. Autor de todo un clásico contemporáneo como Autorretrato en espejo convexo, un poema traducido al español por, entre otros, su amigo Javier Marías, la obra de Ashbery sigue creciendo. En Un país mundano (Lumen), su nuevo libro, el poeta retoma su, como dice él mismo, “improvisación onírica”.

Su apartamento de Chelsea está confortablemente desordenado. La ventana del salón se abre a una impresionante vista de la ciudad, y el río queda recortado entre los edificios que se han levantado en los 25 años que han pasado desde que llegó aquí. “El nuevo de Gehry parece traslúcido por las noches”, comenta tímido y atento. Entusiasmado.

Ashbery se graduó cum laude en Harvard. Dice que de joven quería ser pintor. Vivió una década en París, hasta 1965, donde trabajó como crítico de arte. Ahora reparte su tiempo entre este apartamento y una casa en Hudson. En Chelsea se concentra en la poesía. Apenas corrige. Si no le gusta un poema lo descarta. Sobre la mesa tiene la edición española de su libro junto a un nuevo volumen, Planispheres, que publica este mes en Estados Unidos.

Pregunta. ¿Qué une los poemas de Un país mundano?

Respuesta. No concibo mis libros como una unidad, es más bien una estructura acumulativa. Lo que los une es que los he escrito en un mismo periodo

P. ¿Siempre ha sido así?

R. Cuando empecé no escribía con la aspiración de ser leído. Nunca he sido muy sistemático.

P. Ha trabajado varias décadas como profesor.

R. Enseñaba un taller de literatura y de poesía. No era duro pero me creaba ansiedad, pensaba que no tenía nada que enseñar. Siempre sentía que no hacía lo que debía pero parece que los alumnos se divertían.

P. También trabajó muchos años como crítico y periodista. ¿Afectó eso a su poesía?

R. El periodismo me ayudó porque escribía para el público general y debía hablar de arte de manera que el lector hiciera su propio juicio. También me enseñó a prestar atención, y esto es una de las cosas que encuentro más difíciles. Y luego estaba el terrible momento de la entrega, la hora límite, algo aterrador. Aprendes a perder el pánico a la hoja en blanco. Pude superar las inhibiciones, la constante fuente de ansiedad que supone escribir y tener que preguntarte qué y cómo.

P. ¿Le sigue ocurriendo?

R. Siempre vacilas al escribir poesía.

P. ¿Ha cambiado su manera de hacerlo?

R. Al principio escribía a mano, pero en los setenta empecé a componer versos muy largos tipo los de Whitman y perdía el hilo de lo que escribía. Pensé que la máquina de escribir podría ayudarme y así fue. Me divierte escribir así, aunque cada vez es más difícil encontrar las cintas. La resistencia de las teclas es muy inspiradora.

P. ¿Siempre le gustó Whitman?

R. De joven no, pero tiene versos en los que parece que no hay artificio alguno y ése es el placer del gran arte.

P. Él cantó al nacimiento de América. ¿Carece de sentido algo así ahora?

R. Creo que la poesía es una herramienta para explicar lo que estoy sintiendo, para decir esto es lo que me acaba de pasar y esto es de lo que de verdad va la vida.

P. Su trabajo como crítico de arte, ¿ha influido en sus imágenes?

R. No creo ser un poeta muy visual. Muchas de las imágenes en las que me fijo son resultado de escuchar.

P. ¿El oído es la clave?

R. La lengua que me rodea, el habla de la calle… eso es lo que siento que es importante. Me resulta muy interesante y conmovedor ver cómo los americanos intentan comunicarse y fracasan. Creo que no hablan como otra gente, se atascan más y a veces no acaban las frases, las dejan en el aire para que otro complete sus pensamientos. Esto también ocurre en mis poemas.

P. La reinvención de la lengua en la calle es frenética en EE UU, con acrónimos y expresiones que se inventan a diario, se ponen de moda y se olvidan.

R. Somos la civilización de lo desechable. Hay un deseo inmenso por lo nuevo.

P. Escribe escuchando música contemporánea. ¿Es éste el ritmo que busca?

R. La dodecafonía impide que haya un tema predominante. La poesía me llega como la música, puedo escucharla antes de saber qué está diciendo. Como la música, la poesía sigue sus propias formas y te lleva a un sitio determinado, si es que no estás allí ya.

CRÍTICA: LIBROS – Ensayo María Pía Lara Narrar el mal, perseguir el bien

Holocausto

Ensayo. Cuando este libro se presentó en Barcelona a principios del pasado mes de octubre, las dos pensadoras que, junto con la autora, intervinieron en el acto coincidieron en destacar, como cualidades más sobresalientes del mismo, su oportunidad y su estimulante ambición teórica. En efecto, tanto para Victoria Camps como para Fina Birulés, los momentos que estamos viviendo en nuestro país, en buena medida inmerso en los debates generados por la llamada ley de la memoria histórica, realzan ante nuestros ojos el valor de este Narrar el mal, al tiempo que nos dejan en óptimas condiciones para apreciar el alcance de sus aportaciones.

Frente a quienes sostienen la imposibilidad de representar, por inefables, episodios como el del genocidio de los judíos en Europa (lo que termina por conceder a tales episodios un carácter casi sagrado), este libro nos propone pensar la comprensión histórica del mal a través de las herramientas literarias, pues, escribe la autora, “toda experiencia puede ser narrada” y la narración muestra que la experiencia jamás tiene lugar, o se transmite, de manera unívoca. Pero no todas las narraciones son buenas como instrumentos para comprender moralmente el fenómeno del mal, que es de lo que, finalmente, se trata. Una buena historia, afirma María Pía Lara, ilumina los hechos oscuros al tiempo que estimula a discutir. Ésta es, pues, la manera en que en el texto se combinan la consciencia histórica con la dimensión política: las narraciones vendrían a ser herramientas privilegiadas para potenciar en nuestras sociedades la capacidad de autocrítica y examen, esto es, para generar en nuestro presente un debate alrededor de las vías que nos habrían de permitir hacer realidad una idea de justicia democrática.

En este aspecto, María Pía Lara se reconoce deudora de los planteamientos de Habermas, con quien comparte la idea de que podemos aprender de las catástrofes, esto es, producir verdades a través de un trabajo de reinterpretación del pasado en la esfera pública por medio de narraciones. Llegados a este punto resulta difícil dejar de recordar, ahora que acaba de fallecer, el caso de Marek Edelman, el único de los cinco dirigentes del gueto de Varsovia que logró escapar a su destrucción. Este hombre guardó silencio durante más de treinta años porque estaba convencido de la inutilidad de contar lo que había vivido. Con otras palabras, no porque lo considerara imposible, sino porque, según él, nadie podría comprenderlo adecuadamente.

Su reserva era de enorme calado, y recuerda el reciente comentario que, en estas mismas páginas, hacía Antonio Muñoz Molina, lamentando que con demasiada frecuencia los relatos cinematográficos acerca del Holocausto (aunque sus afirmaciones podrían aplicarse a cualquier otro tipo de relato) constituyan “parábolas consoladoras de sufrimiento y redención que cada vez intentan menos parecerse a la realidad, sustituyendo su horror por historias edificantes que permiten el halago de despertar sentimientos nobles a cambio de un mal rato y de unas lágrimas”.

Con lo que el reproche mayor que, desde siempre, ha recibido la propuesta de Habermas, esto es, el de postular una inviable comunidad ideal de comunicación, podría trasladarse aquí señalando que lo que en esta obra parece proponerse es una especie de comunidad ideal de narración. Que acaso podría aceptarse como horizonte regulador, pero que requeriría el complemento de un análisis de las condiciones reales en que las narraciones se producen y se reciben, análisis del que muy probablemente no sacaríamos conclusiones demasiado optimistas. En efecto, las narraciones que importan tienen cada vez menos público y, en un mundo crecientemente banalizado, el público tiene cada vez menos interés en ellas.

En todo caso, como se observará, el comentario final (más dirigido a fingir insobornable independencia de criterio y acerado espíritu crítico por parte de quien firma estas líneas que a objetar ningún aspecto sustancial del texto) si algo deja claro es que el presente libro, además de oportuno y ambicioso, es extremadamente consecuente: él mismo, que tanto elogia los debates, dibuja el terreno en el que llevar a cabo uno de los más urgentes que tenemos planteados, el de cómo continuar viviendo con la memoria de tanto mal.

CRÍTICA: Un viaje por la historia humana de la barbarie

José Ortega y gasset

La guerra civil española ha devenido con el tiempo en un motivo literario. Un género que no pocos escritores de nuestro país han convertido en argumento en novelas y cuentos. Ello ocurre así, para ser extremadamente sucinto, desde Arturo Barea, Ramón Sender y Joan Sales hasta Juan Eduardo Zúñiga, el Juan Iturralde de la muchas veces injustamente olvidada Días de llamas y Javier Cercas. De la misma manera que la posguerra española ha dejado también la marca de otro motivo literario. Y si me apuran, el periodo de la República dejó títulos que bien podrían configurar otro género, como es el caso del estremecedor Campos de almendros de Max Aub. La nueva novela de José Ovejero, La comedia salvaje, entra dentro del territorio de las novelas españolas sobre la Guerra Civil. Pero déjeme el lector que me apresure a hacer un distingo. Una cosa es escribir sobre este motivo y otra, además de hacerlo, es indicar un camino nuevo o renovado de representación. Algunas de las novelas que he mencionado más arriba lo han hecho. Y hay infinidad de las que apenas podríamos resumir su argumento. La comedia salvaje pertenece a la categoría de las que hacen valer tanto lo que cuentan como su sorprendente método de plasmación narrativa.

En su contraportada se dice (con absoluta validez) que en la novela de José Ovejero resuenan las voces de Cervantes, Valle-Inclán y la del novelista norteamericano Kurt Vonnegut. Antes hagamos un somero paseo por la novela. Benjamín es un joven estudiante de teología que se encuentra inmerso en plena guerra civil española y al que se le hace un insólito encargo: contactar con Ortega y Gasset para que encabece un gobierno republicano. En su camino se encuentra con Julia, víctima directa del fratricidio. Ambos, en pos del egregio filósofo, inician su tortuoso camino. Veamos las estrategias narrativas. De Cervantes es clara su filiación metaliteraria, la compulsión narradora de sus personajes y el punto de vista sofisticado y múltiple (la novela que leemos está narrada en tercera persona, pero a su vez es el relato que Benjamín, ya anciano, le hace desde su relojería madrileña a un cliente), incluida una quema de libros. De Valle-Inclán hereda el autor de Vidas ajenas su dibujo hiperbólico, las siluetas y las acciones deformadas (hay en la novela una clara mención a los espejos valleinclanescos) en aras de la maquinaria estética sobre la que se apoya toda esta historia. Y queda Kurt Vonnegut. Bien, digamos que es autor de una de las novelas de guerra más logradas de las que se escribieron en Estados Unidos: me refiero a Matadero 5. Vonnegut es quien mejor logró mezclar parodia, novela picaresca y relato de aventuras. Y quien mejor, con este método, registró la necedad y el absurdo humanos. ¿Qué pudo tomar Ovejero de este autor, amén de esos tres elementos que enumeré? Pues esa sensación de que todo lo que ocurre en La comedia salvaje, todo lo que ven y experimentan Benjamín y Julia, es un viaje por la historia humana de la barbarie, un infernal viaje por todas las guerras, las pasadas y las que vendrán. La novela de Ovejero nos regala escenas inolvidables: cito la del vendedor de ropa interior que muere aplastado por los escombros que produce un bombardeo, que muere haciendo lo que más le gusta: hablar. O la del inventor. O la de Benjamín, Julia y un perro, protegiéndose los tres de la intemperie y también de la tristeza del mundo. Y escenas de hilaridad y sutil humor, como la de los voluntarios latinoamericanos que vienen a conquistar España. Sólo una duda que les podría asaltar a los lectores: sale un brigadista escocés, hincha del Rangers, que se alista por equivocación. Esta pequeña irreverencia, por supuesto, no tiene nada que ver, por ejemplo, con las injustas palabras con que Camilo José Cela se refirió a los brigadistas en la dedicatoria de una de sus novelas. Pero fueron muchos los poetas británicos veinteañeros (a lo mejor algunos, hinchas del Rangers) que dejaron sus vidas en España por una causa, equivocada o no.

La comedia salvaje es también una peregrinación espiritual en la línea dantesca del término (y de su título). Y para terminar: una de las escenas más conmovedoras de esta logradísima novela es para este crítico cuando Benjamín y Julia bailan un bolero. Recordará seguramente el lector una escena de igual temperatura emocional cuando unos personajes bailan un pasodoble en Soldados de Salamina.

El irlandés Colum McCann gana en Estados Unidos el National Book Award

El escritor Colum McCann recibe le premio National Book 2009 de ficción. | ApEl escritor Colum McCann recibe le premio National Book 2009 de ficción. | Ap

  • La novela ganadora ha sido ‘Let The Great World Spin’
  • El prestigioso premio está dotado con 10.000 dólares

El narrador irlandés afincado en Nueva York Colum McCann (Dublín, 1965) ha ganado el National Book Award con su última novela Let the Great World Spin. El libro, que la editorial RBA publicará en España en febrero con el título Que el vasto mundo siga girando, es un retrato de Manhattan a partir de la peripecia de Philippe Petit, el funambulista francés que el 7 de agosto de 1974 cruzó caminando sobre un cable de equilibrios el vacío entre las Torres Gemelas del World Trade Center.

Petit, que también inspiró el reciente documental de John Marsh Man on wire, es el segundo personaje real que inspira a McCann. El otro fue Rudolf Nureyev, protagonista de su novela El bailarín (RBA). Antes, el escritor dublinés -que dedicó el premio a su paisano Frank McCourt, el celebérrimo autor de Las cenizas de Ángela- se había centrado en un tema clásico de la literatura y el cine del último siglo: el descarnado viaje que va del mundo rural irlandés (Perros que ladran, Muchnik) a las duras condiciones de sus compatriotas emigrantes en la Gran Manzana (A este lado de la luz, Muchnik).

El National Book Award en la categoría de no ficción recayó en T. J. Stiles por The First Tycoon, la biografía de Cornelius Vanderbilt, considerado el inventor del capitalismo estadounidense.

La ‘Nueva gramática de la lengua española’ llegará el próximo 4 de diciembre

  • García de la Concha recibe el Premio Lázaro Carreter por su servicio a la lengua

Los dos primeros volúmenes de la “Nueva gramática de la lengua española” saldrán a la venta en España e Hispanoamérica el próximo 4 de diciembre, según han anunciado hoy la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y la editorial Espasa. “La Nueva gramática, una obra monumental que han preparado durante 11 años las 22 Academias de la Lengua Española y que, por primera vez, muestra el español que comparten los hispanohablantes y las diferencias de cada zona, será presentada el próximo 10 de diciembre en un acto presidido por los Reyes en la sede de la RAE.

A la presentación está prevista además la asistencia de los directores y presidentes de todas las academias de la lengua española. Los dos primeros volúmenes de esta gramática, la primera que se ha elaborado desde 1931, están dedicados a la morfología y la sintaxis y constan de unas 4.200 páginas. Durante 2010 está prevista la publicación del tomo de la fonética y fonología, cuyo responsable es el secretario de la RAE, José Manuel Blecua. Irá acompañado de un DVD con muestras de la pronunciación del español de las diferentes zonas.

La Nueva gramática marcará un hito en la historia de la filología hispánica porque, como afirmaba hace unos meses a Efe el ponente de esta obra, el académico español Ignacio Bosque, “es mucho más detallada” que cualquier otra que se haya publicado hasta ahora, y contiene “numerosas novedades”, sobre todo en lo relativo a la presencia del español de América.

Detrás de esta obra hay un esfuerzo colectivo sin precedentes y han sido “centenares de personas” las que en mayor o menor grado han intervenido en este proyecto, asegura el ponente. “Constituye un retrato actual de nuestro idioma común, elaborado conjuntamente por las veintidós Academias”, cuya participación en este proyecto “ha sido extraordinaria”, ha subrayado Bosque, quien en los últimos once años se ha dedicado en exclusiva a dirigir esta obra.

El texto básico de la Gramática se aprobó en marzo de 2007, en el congreso que las Academias celebraron en Medellín (Colombia), y desde entonces los académicos han perfeccionado el contenido de los diferentes capítulos, para lograr que sean “absolutamente homogéneos”, y han trabajado en aspectos tan complejos como los índices o los ejemplos que ilustran las construcciones gramaticales. La Nueva gramática llevará casi 4.000 ejemplos, extraídos de obras de autores de todos los países hispanohablantes y de la prensa de cada uno de ellos.

Esta gramática “de referencia” será una de las principales novedades del V Congreso Internacional de la Lengua, que se celebrará en la ciudad chilena de Valparaíso en marzo de 2010. Además de la versión extensa habrá también un manual, de unas 700 páginas, que se publicará en torno al Congreso de la lengua, y más tarde le tocará el turno a la gramática “básica”.

Se debate el futuro del libro digital

El autor seguirá siendo la clave aunque cambiarán las labores y perfiles en un nuevo proceso de producción

Asistentes a una mesa redonda celebrada en FICOD

Se habla del futuro del libro digital como algo por venir, pero los presentes en la mesa dejaron claro que es cuestión de actualidad, o peor aún, que se está llegando tarde. La venta de lectores de libros digitales ha multiplicado por tres las previsiones más optimistas y aún queda la campaña de Navidad. Las últimas cifras de Random House en Estados Unidos no dejan lugar a dudas, han vendido contenidos por valor de 22 millones de dólares en Kindle, el dispositivo de la librería ‘online’ Amazon.com.

Juan González de la Cámara, fundador de la empresa Grammata, vende su propio dispositivo, el Papyre, abrió los ojos de los asistentes: “Cuando empecé en el negocio fui con mi invento a diferentes grandes compañías. Ninguna se interesó. Sin embargo, sí lo hicieron y lo venden muy bien en las secciones de electrónica. Esto indica que el mercado va más rápido que el sector, pero también que se abre una puerta a la piratería”.

Mientras los editores se están pensando el modelo de negocio en este nuevo formato están perdiendo dinero y posibilidad de marcar un precedente. “La electrónica está por delante de la oferta de contenidos. Son los propios vendedores los que recomiendan páginas para descargar libros gratis. Ya existe el P2P de los libros” concluyó este entusiasta inventor.

Javier Celaya, moderador de la mesa redonda, y, Ángel María Herrera, creador de la editorial digital bubok.com, llegaron a una conclusión similar: “no hay grandes diferencias entre los dispositivos, lo importante es el contenido. Los editores tienen que dejar de vender objetos para vender servicios”.

Angel María Herrera insistió en las muchas posibilidades de futuro pero también en la necesidad de un cambio de mentalidad. “El libro electrónico permite añadir capítulos extra, cambiar personajes, crear nuevos formatos e interactuar con la audiencia. Cada libro puede tener su comunidad alrededor. En eso sí que se están quedando atrás las editoriales” expuso el responsable de Bubok.com.

No sólo hace falta un cambio alrededor del márketing de los libros, sino también en su publicidad. Mientras se discutía sobre la necesidad de fomento de la lectura entre los más jóvenes Javier Celaya hizo una observación “las campañas de promoción de la lectura se hacen siempre en medios tradicionales mientras que los jóvenes están en Tuenti”.

Andreu Teixidor, ex-presidente de Ediciones Destino y ahora responsable de la línea editorial de Bubok.com, dio las pinceladas de alguien que viene del viejo mundo pero se entusiasma con el nuevo. “En España hemos sido reacios a los avances. La figura del lector, el autor y el editor se van a ver enriquecidos con estos cambios porque a todos nos gustan las historias y se pueden seguir contando más fácilmente. No se trata sólo de diversión sino que la literatura es una necesidad más honda”, mostró este converso editor.

Teixidor aprovechó para dirigirse a los editores del futuro: “Pido que se olviden de una palabra, tirada. Ya no hay ediciones, hay sólo libros”.

Como casi siempre que aparece alguien de Google en escena se les acusa de fomentar la gratuidad de los contenidos creados por otros. Luis Collado, responsable de Google Books en España, quiso hacer, con cara de haberlo hecho unas cuantas veces antes, algunas aclaraciones: “Google no da en absoluto, contenidos gratuitos. Protegemos a los autores y creadores. Además, no entra en nuestros planes sacar un lector de libros electrónicos pero sí mejorar la distribución de contenidos”. A modo de ejemplo de las necesidades del mercado citó la escasez de ‘best-sellers’ en versión digital, como Larsson.

Juan González dejó claro que el mundo de la edición tradicional está llegando tarde: “Estamos cometiendo los mismos errores que la industria musical. La gente ya tiene el hábito de no pagar. Ganaremos los juicios pero no al usuario”.

Nace el Premio de Novela Francisco Casavella

Francisco Casavella, escritor

El galardón recordará al desaparecido autor de ‘El día del Watusi’ y se fallará en septiembre de 2010

El fallecido autor de la trilogía novelística El día del Watusi, Francisco

Casavella (1963-2008), dará nombre a un nuevo premio de novela convocado por la editorial Destino, que se fallará en septiembre de 2010 (las bases y la dotación económica están por determinar). El galardón “nace con el impulso de mantener la creencia del autor en un género que le permitió explorar la vida y su misterio”, según ha anunciado Silvia Sesé, editora de Destino, durante la presentación en Madrid de dos obras clave de Casavella: la reedición en un solo volumen El día del Watusi (Destino), tríptico sobre la Barcelona de la Transición, y la antología ensayística Elevación, elegancia y entusiasmo (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), que reúne críticas literarias, conferencias y crónicas culturales publicadas entre 1984 y 2008, que abordan desde las novelas de Saul Bellow y William Faulkner al cine de Tim Burton y Martin Scorsese, desde la rumba catalana al hip hop de Wu-Tang Clan.

Este último tomo, de casi mil páginas, recoge toda su obra de no ficción en un libro que tiene “casi una coherencia narrativa” y en el que “se puede ver la forja de un escritor”, según ha avanzado durante la presentación el crítico de cine Jordi Costa, acompañado por el ensayista José Luis Pardo, que ha lamentado no haber conocido en persona al autor de Lo que sé de los vampiros (Destino), que logró el Premio Nadal. Costa, que firma el prólogo, ha incidido en la calidad de Casavella como cronista cultural riguroso, lúcido y entusiasmado (“capaz de mostrar las similitudes entre Munich y Emmanuele Negra para descubrir las manipulaciones de Spielberg”) , reacio a distinguir entre alta y baja cultura (“consideraba a Bellow el primer novelista pop, y a Voltaire, el primer punk“), intelectualmente omnívoro pero muy consciente de lo que debía o no debía consumir.

Una visión del Casavella crítico con la que coincide plenamente Pardo, que ha recordado cómo le sorprendió leer que Casavella consideraba al cantante pop Adriano Celentano uno de los mayores artistas de Italia, y que Azzurro, el tema de Paolo Conte que el crooner milanés convirtió en un éxito absoluto, era sin ninguna duda una obra excelsa. “Coincido plenamente con él”, ha añadido el filósofo, Premio Nacional de Ensayo y autor de Esto no es música. Introducción al malestar en la cultura de masas (Galaxia Gutenberg).

Para ilustrar la fina capacidad de análisis de Casavella, Costa ha citado una de las críticas del propio novelista sobre el premio Nobel de Literatura surafricano J. M. Coetzee, que vale como su poética de la crítica literaria: “Coetzee explica, cuenta e informa. Después juzga como si al mismo tiempo fuera también abogado y fiscal mientras cada frase es sobrevolada por un interés verdadero hacia el material que está en sus manos, un afecto que pocas veces puede verse hoy en el ámbito literario”, escribe Casavella. Y concluye: “Para cumplir con ese trabajo de amor, de ese extraño amor que es la lectura crítica, el temple de Coetzee, sin eludir el rigor y, a veces, según mi opinión, el rigor excesivo, elude en cambio esa fácil debilidad de todo mandarín literario: la condescendencia”. Unas palabras que se podrían aplicar al propio Casavella, según ha subrayado Costa.

El 8% de la producción editorial española es libro digital

En 2008 se editaron 8.447 ejemplares electrónicos, frente a los 220 de 1994

El Ministerio de Cultura está elaborando un informe sobre el libro electrónico cuyos resultados dará a conocer el próximo 14 de enero. Un grupo de especialistas serán los responsables de emitir el resultado del trabajo que han estado realizando desde el mes de septiembre. El grupo, presidido por el director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, Rogelio Blanco, está formado por representantes del sector público y privado relacionados con la industria del libro, las nuevas tecnologías, el fomento de la lectura, las bibliotecas o la investigación.

En España se han editado 8.447 libros electrónicos en 2008, frente a los 220 de 1994, lo que arroja una producción media de casi un libro a la hora, según los datos aportados por la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde. El documento que se está elaborando también planteará otras cuestiones como los proyectos y adaptación de la industria editorial, la utilización del libro electrónico en el campo de la enseñanza y de la investigación universitaria, los cambios en los canales de distribución y la incidencia de este nuevo formato en los hábitos de lectura de los españoles.

González-Sinde ha respondido, en la sesión de control del Congreso de hoy, a una pregunta del diputado socialista Ángel Víctor Torres Pérez sobre la evolución y futuro del libro digital. El libro electrónico representa ya el 8% de la producción editorial en España lo que demuestra que “tenemos una industria editorial sólida y potente”, en palabras de la responsable de Cultura, y que maneja “unas cifras de producción del libro digital comparables a los países de nuestro entorno”.

En las sesiones de trabajo del grupo presidido por Rogelio Blanco también se analizará el impacto y planteamientos de defensa de los derechos de autor y las políticas de la Administración General del Estado dirigidas a iniciativas de digitalización y comercialización del libro electrónico.

22º Encuentro de Escritoras

Son más de un centenar las escritoras de todo mundo y cerca de 30 lenguas diferentes las que se han “encontrado” a lo largo de los 22 años de vida del Encuentro de Escritoras de San Sebastián. Una cita que se ha convertido en “una referencia internacional” para poetas, ensayistas y novelistas, y que en esta edición augura un encuentro fértil por la calidad de las invitadas. La reconocida poeta húngara Anna T. Szabó abrirá esta tarde el foro, que continuará con la charla impartida por la escritora mexicana Gloria Gervitz.

Mañana tomarán el relevo Karmele Jaio, que acudirá con su nueva obra bajo el brazo, Musika Airean, y María Clelia Cardona, escritora italiana con una amplia obra literaria.

Destaca en estas cuatro autoras la pluralidad de países, ideologías y generaciones. No es casual. Estos encuentros buscan generar debate ricos, abrir un diálogo intergeneracional y favorecer la unión con el público” mediante “el clima de confianza” que proporciona la Cripta de la Biblioteca Central de la capital guipuzcoana. Así lo explicó ayer la coordinadora de esta cita desde su creación y Premio Euskadi de Literatura 2009, Luisa Etxenike, acompañada de Ainhoa Beola, concejal del Departamento de Igualdad del Ayuntamiento donostiarra.

Etxenike destacó que dos de las participantes -Anna T.Szabo y Karmele Jaio- son jóvenes y presentan, por lo tanto, “itinerarios centrados en el presente”, mientras que Gloria Gervitz y María Clelia Cardona pueden aportar una larga experiencia literaria.

Todas compartirán con el público la riqueza literaria de su obra y de sus respectivos países y se unirán a la larga lista de autoras que han participado en estos ya veteranos encuentros.

Rosa Regás, Josefina Aldecoa, Soledad Puértolas y Lourdes Oñederra son sólo algunas de las numerosas escritoras que han explicado su trayectoria creativa en los encuentros.

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