El García Márquez mas íntimo en México

  • El escritor ha cedido 157 volúmenes de sus obras traducidos a 28 idiomas
  • La joya de la corona es un ejemplar de ‘Cien años de soledad’ en malayo
  • Alrededor de la muestra se orquestarán debates y mesas redondas
Imagen que preside la exposición. | Reuters

Imagen que preside la exposición. | Reuters

Con fingido temor ante un Julio Cortázar con máscara de monstruo, o sonriente al lado de un forzudo y jovial Fidel Castro, la vida de ‘Gabo’ se derrite en imágenes en una extensa muestra fotográfica abierta este jueves en Ciudad de México.

“Un síntoma positivo es que participó con nosotros de alguna manera”, dijo el coordinador de ‘Gabriel García Márquez: Una vida’, Gerardo de la Cruz, sobre la idea que pueda tener ‘Gabo’ de la muestra dedicada a él en la metrópoli donde reside.

El Nobel colombiano, de 80 años, ha cedido para ella 157 volúmenes de sus obras traducidos a otros idiomas; japonés, hebreo, hindi, holandés, inglés y francés son algunas de las 28 lenguas en las que están escritos los libros prestados.

Muchos años después… en malayo

La joya de la corona es un ejemplar de ‘Cien años de soledad’ en malayo. Por razones de espacio, sólo se expondrán en las vitrinas una veintena.

G.G. Márquez, de niño. | EfeG.G. Márquez, de niño. | Efe

El plato fuerte es el repaso en fotografías a la vida del escritor, casi un centenar de imágenes extraídas de archivos institucionales y álbumes de amigos y familiares, que muestran a un hombre rodeado de amigos y envenenado por la pluma.

A medida que el espectador avanza por la sala, el cabello del escritor clarea, su bigote se hace de nieve, y su rostro se ensancha y arruga, pero la sonrisa y la fuerza de los ojos permanece incólume.

A su lado, puede verse a algunos de los personajes que marcaron las letras y la política del siglo XX, sorprendidos en momentos de alborozo y camaradería, vestidos a la moda de la época que hicieron suya.

Los ‘antes y después’

Al escritor peruano Mario Vargas Llosa se le puede ver hecho un galán de patilla larga; a Fidel Castro, antes y después de que ascendiera al poder en Cuba, fraternal y gigante; al cineasta Luis Buñuel, levantando una copa de licor en una cena.

En otra foto, el ex presidente español Felipe González, antes de serlo, gesticula concentrado mientras lo entrevista un atento ‘Gabo’; cerca, el escritor mexicano Carlos Fuentes despliega el mismo porte de pipa y guante -como se define lo ‘dandy’ en México- que irradia, pero sin peinar canas.

El recorrido fotográfico por la vida del literato se desmadeja en tres etapas, a semejanza de la biografía que escribió el británico Gerald Martin, cuyo título toma prestada la muestra.

Viajes, experiencia y letras

Desde su infancia en Aracataca rodeado de su familia hasta su regreso en 2007 a su localidad natal en loor de multitudes, el visitante se transforma en espía íntimo de las eras de ‘Gabo’.

De sus años mozos a su salida de Colombia para ejercer de corresponsal a Ginebra (1955); sus viajes por Europa y América Latina, y su toma de residencia en México, donde se integra en el cine y la vida cultural (hasta 1967); y de la publicación de ‘Cien años de soledad’ al Nobel y su estatus de semidiós de la palabra.

Se incluye también una carta mecanografiada, un contrato de ‘Cien años de soledad’, y las portadas de algunas ediciones primigenias de las obras del retratado. Preside la exposición un gran retrato pintado de ‘Gabo’ con un ejemplar de su obra más conocida bajo el brazo, a cargo del caricaturista mexicano Luis Carreño.

Actos paralelos

La exposición está impulsada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), con la colaboración de la editorial ‘Random House Mondadori’.

Permanecerá abierta en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México hasta el 26 de octubre, y posteriormente es posible que recorra varios estados de México.

Alrededor de la muestra se orquestarán varios debates y mesas redondas sobre la figura de García Márquez, así como una lectura maratoniana de sus cuentos que se extenderá cuatro horas, y a la que se invita a todo el mundo a ponerse en la boca las palabras del hombre que imaginó Macondo.

Tras recorrer la muestra, sólo queda una duda: ¿de qué iba disfrazado Julio Cortázar?

Reuters

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