biografía de la escritora Carmen Laforet obtiene el premio Gaziel

En ‘Una mujer en fuga. Biografía de Carmen Laforet’, Anna Caballé e Israel Rolón hablan del único éxito de la escritora: el libro ‘Nada’, publicado en 1945  |  “Hizo lo posible por ningunearla pensando que podía hacerle sombra en el futuro”

Carmen Laforet tuvo mucho éxito al publicar su primera novela, 'Nada', en 1945

Carmen Laforet tuvo mucho éxito al publicar su primera novela, ‘Nada’, en 1945 /   Archivo
Barcelona

Nada es lo que queda tras una ruptura amorosa. O tras una gran novela, en el caso de Carmen Laforet, que tras Nada –publicada en mayo de 1945– dejó un vacío que ha sido una suerte de misterio para la literatura española contemporánea. Escribió cuatro novelas más, un libro de viajes y artículos, pero nunca pudo sustraerse al éxito inmediato y rotundo de su primera aparición. ¿Por qué? Una investigación al respecto –Una mujer en fuga. Biografía de Carmen Laforet– que firman Anna Caballé e Israel Rolón ha ganado el premio Gaziel de Biografías y Memorias 2009, que otorgan la Fundación Conde de Barcelona y la editorial RBA, que publicará en abril la obra.

El galardón está dotado con 20.000 euros y fue concedido por unanimidad por un jurado formado por Borja de Riquer, historiador, Màrius Carol, escritor y periodista, Josep M. Muñoz, historiador, Sergio Vila-Sanjuán, periodista, y Joaquim Palau, editor.

La obra profundiza en la vida de una barcelonesa, nacida en 1923 (y fallecida en el 2004), cuya primera novela marcó un punto de inflexión en la narrativa española de posguerra. No sólo era la obra de una joven de 23 años que demostraba un talento audaz, sino que abría al menos dos brechas: una en la estética literaria de la época y otra generacional, al romper –la protagonista de Nada– con la sordidez del primer franquismo. Nada, además, supuso una ruptura con los tópicos de la novela rosa.

Una de las firmas del libro, la profesora de literatura en la Universitat de Barcelona Anna Caballé, reflexiona acerca del “problema” de triunfar a la primera y no progresivamente. ¿Destruye el talento demostrado para siempre? ¿Condiciona hasta la infertilidad? “No sé hasta qué punto podemos decir que una cosa es mejor que otra. Hay artistas a los cuales el éxito les estimula porque les da un sentido positivo a lo que hacen y les ayuda a pisar más fuerte y a otros los vuelve locos. Pero, en todo caso, a una persona tan joven como era Laforet cuando ganó el primer Nadal no hay duda que la cargó con un peso excesivo”.

“La gente –explica Caballé– le escribía, la invitaba a todo tipo de actos, la felicitaba públicamente y sentía una enorme curiosidad hacia aquella joven que había escrito un libro con las entrañas. Cela tuvo muchos celos de Laforet e hizo lo posible por ningunearla pensando que podía hacerle sombra en el futuro. Pero esta autora “nunca se construyó un personaje que mediara entre ella y el público (cosa que sí hizo Cela, por ejemplo). Es un caso muy parecido al de Greta Garbo, huyendo de los fotógrafos toda su vida. Porque la novela, escrita sin la malicia del novelista profesional que sabe, si le conviene, disimular su inspiración, le significó una ruptura familiar. Su padre, sus tíos que vivían en Barcelona, mucha gente que se vio retratada en la novela se molestó con ella. Laforet reaccionó negando el componente autobiográfico (evidente), polemizando cada vez que un periodista señalaba las correspondencias entre su vida y la obra, pero eso la bloqueó porque siendo unamujer, en 1945, su posición era muy vulnerable. Dice Philip Roth que un escritor debe disponer de la fuerza necesaria para resolver este conflicto insoluble y seguir adelante. Pero esa fuerza, ¿cuánta fuerza es? ¿cómo se consigue? Laforet lo intentó y escribió cuatro novelas más, pero sólo fue libre escribiendo Nada“.

La biografía resigue los lugares (Barcelona, Roma, Madrid…), personas (su distanciamiento de su esposo, Manuel Cerezales, sus cinco hijos) y entorno (el machismo paternalista, su condición de mujer de clase media, la exigencia literaria) de Laforet y profundiza en aspectos inéditos. La correspondencia analizada –con los editores Josep Vergés, de Destino, y José Manuel Lara, de Planeta– explican una Laforet que no fue ajena ni estuvo explotada por sus editores. “Se ha rastreado –abunda Caballé– la correspondencia de Laforet a sus editores y a sus amigos durante cincuenta años y eso ha permitido reconstruir las circunstancias de su conmovedora historia. En qué condiciones escribe cada una de sus novelas, pero también su desespero cuando ve que los libros no le salen porque empieza a sufrir problemas de concentración y de memoria, crisis de ansiedad que al principio ella procura disimular hasta que le es imposible”.

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