Las lecturas de Federico García Lorca

Un catálogo registra 491 títulos en la biblioteca de Federico García Lorca

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Pese a las mudanzas que a lo largo de su vida realizó Federico García Lorca, pese a los registros de militares sublevados que soportaron los domicilios familiares y pese a los numerosos libros que regaló el poeta de Fuente Vaqueros, se conserva gran parte de lo que fue su biblioteca particular. Una catalogación de fondos que sirve para comprender un poco más el desarrollo intelectual, cultural y literario del poeta. Hay 491 títulos de libros principalmente y algunas revistas de la época que sirven, sin duda, para enriquecer su biografía.

La historia de esta investigación la inició hace más de 15 años su sobrino Manuel Fernández-Montesinos y está recogida en el VIII volumen del Catálogo General de Fondos Documentales de la Fundación Federico García Lorca. Lo han editado Christian de Paepe y el propio Manuel Fernández-Montesinos, y en él han colaborado Rosa María Illán y Sonia González. En el catálogo se detallan las incidencias que acompañan a cada libro: firmas, dedicatorias, dibujos, grabados, etc. Marcas “obvias”, dicen los autores, de que el objeto “ha sido vivido por su propietario ilustre”.

Lorca procedía de una familia con un “sorprendente nivel cultural” para el ambiente rural del que era oriunda, compraba muchos libros pero no tenía “paciencia de coleccionista” y de hecho no se le ocurría hacer fichas bibliográficas, según precisa De Paepe, coordinador del catálogo. Leía mucho y así lo reconoció él mismo en manifestaciones públicas: “Tuve épocas de leerme dos libros diarios”. De su poco afán por coleccionarlos también dejó constancia en la inauguración oficial de la biblioteca de su pueblo natal donde afirmó: “Libros, regalo cuantos compro, que son infinitos”.

Pero estas afirmaciones corresponden a su época de madurez. Los libros adquiridos cuando era más joven eran señalados como de su propiedad o de la de su hermano Francisco. Su afán posterior por regalarlos perseguía la divulgación y no despreciar el objeto. De los conservados, un tercio fueron regalados a Federico y así lo muestran las dedicatorias, algunas de las cuales corresponden a compañeros de generación. Existen títulos poco corrientes, sobre todo en los adquiridos en librerías de Granada, en la primera etapa, lo que puede dar una idea de la envergadura real de la biblioteca.

Obras no habituales de Eça de Queiroz pueden indicar que otros títulos más populares como El crimen del padre Amaro existieron también aunque no se conserven. Las pérdidas de ejemplares por deterioro en el almacenamiento, incidentes por la Guerra Civil y cambios de lugar para evitar la incautación en los registros propician características “extrañas” en esta colección, donde se conserva una obra poco conocida de Friedrich Hebbel como Herodes y Mariene, pero ninguna obra de teatro de Schiller ni los clásicos de Shakespeare.

El carácter “predominantemente liberal” de la colección es también significativo. Candide de Voltaire, Discurso premilitar de la Enciclopedia de D’Alembert, El origen de las especies de Darwin y otros títulos de Unamuno, Ruskin o Wells son obras que “se considerarían escandalosas” en el ambiente de la Granada de principios de siglo.

Historia accidentada

Las dificultades para reunir los libros acumulados por el autor no son pocas y en esta investigación se enumeran algunas de ellas. La primera parte de la colección se conservó en la casa de Granada, en la Acera del Casino. Además de los libros adquiridos durante el bachillerato y los primeros años de universidad, también recalaron en ella los que adquiría durante su estancia en la Residencia de Estudiantes, a la que llegó en 1919, porque allí tenía que dejar la habitación libre cada vez que se marchaba.

En los años treinte, Federico y su hermano Francisco convivieron en un pequeño piso de la calle Ayala, pero en 1933, los padres se mudan a la capital donde alquilaron un piso en la calle Alcalá. Llega la primera división porque parte de los libros fueron a parar al nuevo domicilio madrileño y otros a la residencia de verano en la Huerta de San Vicente, en Granada. En la primavera de 1936, se marcharon los padres a Granada y en julio Federico, que nunca más regresaría a Madrid.

Terminada la Guerra Civil, la familia volvió a trasladarse a la capital de España y se mudaron de la calle Alcalá a Velázquez. En 1940, cuando se trasladaron a Estados Unidos, todos los enseres fueron a parar a un guardamuebles hasta el año 1951. Las condiciones no fueron buenas para su conservación y ahí se perdió parte de la biblioteca. Los que quedaron en Granada tuvieron que ser cambiados de lugar varias veces por robos y registros.

Algunos datos

– Número de libros con dibujos u otras anotaciones del poeta: 41.

– Libros con firma común de los hermanos García Lorca: 29.

– Libros con sellos de librerías: 64.

– Libros dedicados: 135.

– Libros dedicados a otras personas: 12.

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