Las mejores ediciones del clásico de Lewis Carroll

Portada de la edición de Alicia en el país de las maravillas de la editorial Blume, con ilustraciones del reconocido Robert Ingpen.

Carmen Blázquez
Ojalá que la Alicia de cine que tanta expectación está levantando conduzca a lectores de todas las edades a descubrir su propio País de las Maravillas en la fuente (o la madriguera): el cuento que el profesor de matemáticas y lógica Lewis Carrol inventó para las hermanas Liddel en una tarde dorada y redonda de 1865.

Las numerosas ediciones españolas de esta obra que ya es patrimonio universal se han visto incrementadas últimamente con novedades que se suman al empuje de la película. Con frecuencia en la misma edición se reúnen Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo, escrita más tarde, en 1871; por otro lado suele ocurrir que en la misma editorial convivan una edición de bolsillo y otra de mayor formato que invita a recrearse en las imágenes, lo que a veces puede confundir al tratar de localizar el título. En cuanto a las ilustraciones, predominan las de la primera edición inglesa, de John Tenniel, que fueron coloreadas posteriormente.

Todos los grandes ilustradores ingleses de la Edad de Oro se han medido con Alicia, pero el espléndido trabajo de Arthur Rackham (1907) es uno de los más conocidos y apreciados, mientras que de tiempos más cercanos una de las versiones memorables es la de Anthony Browne (1988).

Una vez decantada la producción editorial, el panorama se aclara considerablemente y estas son las ediciones destacables.

La de Alianza, en una traducción de Jaime de Ojeda de las mejor consideradas y con las ilustraciones de Tenniel, surgió en la veterana colección El libro de bolsillo y se renueva ahora en tapa dura y estuche. Especialmente útil para quienes se interesan por los aspectos lógicos y lingüísticos es la de Cátedra (Letras Universales), comentada y anotada por Manuel Garrido, mientras que los que se sientan atraídos por los juegos matemáticos se verán complacidos con la excelente Alicia anotada de Akal, que explora el afamado divulgador científico Martin Gardner. Para sacarle el máximo provecho en las aulas fue concebida la edición de Siruela (Colección escolar de filosofía), que propone interesantes actividades tras la lectura a cargo de Tomás Miranda Alonso.

Ediciones de gran formato
Entre las ediciones de gran formato ilustradas hace historia la de Juventud; cuenta con la primera traducción al castellano, de 1927, más las valiosas imágenes de Lola Anglada, que consiguió recrear una morena Alicia mediterránea y novecentista. La cuidada edición de Valdemar (Avatares) también está ilustrada por Tenniel, aunque en la cubierta aparece una ilustración de Arthur Rakham.

La de Anaya se ha actualizado recientemente con las ilustraciones de Tony Ross, que se decanta, como suele, hacia una visión desenfadada y humorística que será del gusto de los más jóvenes. Lumen ofrece una de las ediciones más deliciosas de la mano de la ilustradora Helen Oxenbury, que da vida a la Alicia más tierna y cercana al mundo infantil actual. Junto al nutrido trabajo de un ilustrador consagrado, el australiano Robert Ingpen, Blume aporta un ensayo de Russell Ash. Edhasa cuenta con una edición de lujo en la que a las dos Alicias con ilustraciones de Tenniel se suma una tercera obra de Carroll: La caza del Snark, ilustrada por Henry Holiday.

Surgidas calor de la película de Tim Burton
Dirigidas más bien a la sensibilidad de un público adulto están las recién salidas a la luz: la edición de cubiertas enteladas de Sexto Piso, ilustrada desde el lado más inquietante por el estadounidense Peter Kuper, y la de Nórdica, con sobrias ilustraciones en blanco y negro de Marta Gómez-Pintado.

Alicia muestra una nueva faceta adaptada al cómic; acaba de aparecer en la editorial Glenat con guión del francés David Chauvel y con las atractivas imágenes del belga Xavier Collette. En este recuento se echa de menos la “edición de coleccionista” de Galaxia Gutemberg, ya desaparecida, a la que ponía imágenes el pintor alemán Gerhard Hofmann.

Por último, entre las adaptaciones para iniciar a los más pequeños se encuentra el llamativo álbum pop-up de Pirueta, que ilustra siguiendo una estética cinematográfica muy actual el croata Zdenko Basic. Si bien, tratándose de pop-up, la referencia obligada es el álbum de Kókinos, en el que el estadounidense Robert Sabuda convierte las clásicas ilustraciones de Tenniel en un brillante juego de prestidigitador. A la pequeña Alicia Liddel le habría encantado.

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