Bajo el influjo del cometa de Jon Bilbao

RECAREDO VEREDAS |
MADRID

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Mirar con lucidez hacia la cotidianeidad, describir sentimientos que todos compartimos de una forma original y profunda son propósitos compartidos por casi cualquier cuentista posterior a Chéjov. Sin embargo la mayoría naufragan al apoyarse en lugares comunes, en perspectivas trilladas y retrilladas por la narrativa estadounidense.

La mirada de Jon Bilbao no es única pero sí convincente: posee un punto de vista sutil y lúcido sobre gestos y señales que nos asaltan a diario, cuya importancia –y ocasional negrura- nos pasa con demasiada frecuencia desapercibida. Su perspectiva no es ni nihilista ni ingenua: parece reconocer a lo siniestro como un componente más de la vida, de la cotidianeidad, que debemos asumir y afrontar.

Son los suyos personajes que habitan en el límite, en una frontera cómoda, en la que pueden pasar décadas, a veces sin siquiera saberlo, hasta que un pequeño empujón les sitúa al otro lado. Esa convivencia con el abismo, a veces incómoda pero siempre inevitable, es el mayor vínculo de unión de un libro de relatos sumamente variado, que oscila entre los alrededores del realismo sucio y la ciencia ficción.

Resalta también la compañía permanente de la naturaleza, de animales que continúan sus vidas con total indiferencia, movidos únicamente por la supervivencia, cuyas apariciones ridiculizan o, mejor dicho, sitúan en su lugar a las penurias y esperanzas de los protagonistas.

Los logros de fondo de Jon Bilbao no resaltarían de igual forma si no contaran con el apoyo de una prosa depurada, aunque no por ello fría, que contiene aciertos poéticos y certeras descripciones, siempre supeditadas al buen fin de la narración. Esa perfección formal no solo atañe al lenguaje, también a la facilidad con que vincula diversos hilos de trama, sin caer en ningún momento en la confusión.

La convivencia con el abismo, a veces incómoda pero siempre inevitable, es el mayor vínculo de unión de un libro de relatos sumamente variado
Declaración de intenciones
El inicio de «Un padre, un hijo» podría definirse como una declaración de intenciones: «Éste fue el comienzo, podría escoger otro para lo que voy a contar pero elijo éste. El sencillo». Sin embargo, como hemos visto, lo sencillo no debe confundirse con lo fácil, ni, por supuesto, con lo trivial. Lo sencillo enlaza, en todo caso, con la síntesis, con lo que se consigue tras un largo proceso de depuración. Se aprecia con claridad, por ejemplo, en relatos tan complejos como «Ha desaparecido un niño».

Además consigue que, aun utilizando registros muy similares, la lectura no resulte monótona, ya que es consciente de la necesidad de alternancia y escoge narradores muy distintos, que viajan desde la quirúrgica tercera persona de «Los espías» al registro periodístico del inicio de «Bajo el influjo del cometa». Además Bilbao es un magnífico dialoguista, disciplina difícil como pocas que denota su consumado oficio. Poseer oficio no debería considerarse bajo ningún concepto un demérito. Más bien lo contrario.

La aparición de «Bajo el influjo del cometa» es una excelente noticia. Bilbao confirma, tras el merecido éxito de «Como una historia de terror», su intención de convertirse en uno de nuestros mejores escritores. Las causas son claras: lo que cuenta, cómo lo cuenta y desde dónde mira, desde un lugar compasivo y lúcido, alejado al mismo tiempo de los paños calientes y de la crueldad, muy poco frecuentado por nuestras letras.

¿Quién es Jon Bilbao?

Jon Bilbao nació en Ribadesella (Asturias) en 1972. En 2005 participó en la recopilación Ficciones, publicada por la editorial Edaf en colaboración con la Asociación Colegial de Escritores, y el mismo año obtuvo el premio Asturias Joven de Narrativa por su libro 3 relatos. Dos años después resultó ganador del XXXVI Concurso de Cuentos Ignacio Aldecoa. Su primera novela, El hermano de las moscas (Salto de Página, 2008) fue finalista del Premio Celsius a la mejor novela fantástica en la Semana Negra de Gijón y obtuvo el Premio Xatafi-Cyberdark al mejor libro de ficción fantástica de ese año. También en 2008, y en la misma editorial, publica Como una historia de terror, conjunto de relatos que obtiene una excelente acogida de crítica y público y por el que mereció el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2008. Su último libro es Bajo el influjo del cometa.
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1 comentario

  1. Javier Bautista said,

    junio 1, 2010 a 3:50 am

    A mí J. Bilbao me parece un buen imitador, pero no mucho más. Si tenemos ocasión de leer de primera mano a Cheever, a Ford, y todos los inventores de esta narrativa, no veo por qué leer también a este autor.

    He leído los dos cuentos de Bilbao, el primero con decepción,y el segundo esperando encontrar algo más, a un autor madurando. Pero nada No he visto nada novedoso u original en ninguna de sus historias.Incluso sus calles,sus casas, sus ciudadanos parecen norteamericanos. Para qué escribe entonces? ¿Sólo por la vanidad de ver su nombre impreso?

    Lo que yo le pido a un escritor (a un escritor de los grandes, claro; entiéndase que estoy siendo exigente, Bilbao es sin duda un escritor entretenido) es que sea como mínimo original, auténtico, que tenga un mundo propio. Y eso ni de lejos.


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