Feria del Libro de Madrid: El libro resiste la tormenta

Cuatro editores (Anagrama, Alfaguara, Acantilado y RBA) reflexionan sobre la cita madrileña, la repercusión de la crisis en su industria y el futuro digital.

Joaquim Palau (RBA),  Jorge Herralde (Anagrama), Pilar Reyes (Alfaguara) y Jaume Vallcorba  (Acantilado)

“¿Os habéis fijado en que en el cartel de la feria hay una nube con lluvia?”. Pilar Reyes, editora de Alfaguara, se lo recuerda a sus tres compañeros de charla mientras se instala en el restaurante en el que EL PAÍS los reunió el sábado, un día antes de que la Feria del Libro de Madrid echara el cierre.

Los interlocutores son Jorge Herralde, fundador de Anagrama y editor de Paul Auster, Patricia Highsmith y Roberto Bolaño; Jaume Vallcorba, director de Acantilado y Quaderns Crema, una editorial en castellano y otra en catalán de cuyo catálogo forman parte tanto autores contemporáneos (Imre Kertész, Quim Monzó) como clásicos (Montaigne, Chateaubriand); Joaquim Palau, responsable editorial del grupo RBA, que bajo el sello del mismo nombre y otros como Gredos publica a los clásicos grecolatinos y a narradores como Alice Munro y Philip Kerr; finalmente, la propia Pilar Reyes, que hace un año llegó de Colombia para hacerse cargo de Alfaguara, es decir, de la obra de Vargas Llosa, Saramago y Pérez-Reverte.

Casi todos tienen paraguas, solo Reyes usa lector de libros electrónicos. Ninguno cree demasiado en las listas de libros más vendidos. ¿La razón? Nadie dice la verdad del todo y alguno incluso ha llegado a ver en ellas títulos que ni siquiera habían salido todavía de la imprenta. Incluso con una lluvia como la del sábado, la feria de Madrid les sigue pareciendo un prodigio.

Jorge Herralde. Lo asombroso es la gente que hay incluso con lluvia. La feria es un oasis, por no utilizar la maldita palabra burbuja, desde el punto de vista de la edición.

Pregunta. ¿Habría que subrayar la dimensión cultural de la feria? Muchos actos se quedan vacíos.

J. H. Lo cultural es nuevo, antes ni existía. Había churrerías y casetas de venta a plazos. Eso ha mejorado mucho.

Pilar Reyes. En Bogotá la gente lamenta que no se vendan derechos de autor, pero ¿qué falta hace?

J. H. Para eso, sobra con Francfort. Últimamente han invitado a agentes a la Feria de Guadalajara, pero muchos me han dicho que más que trabajar lo que hicieron fue turismo.

Joaquim Palau. Lo bueno es enemigo de lo mejor. La Feria del Libro de Madrid está muy bien organizada y es un éxito brutal. Pedirle que sea también la máxima expresión cultural… No hay que tener complejos.

P. Herralde decía que era un oasis y la directora de la feria dijo al presentar esta edición que las ventas de libros habían caído un 10% en los dos primeros meses del año.

Jaume Vallcorba. A nosotros nos va muy bien.

J. H. Quitando a Vallcorba, la cifra es bastante acorde con la realidad. El valor refugio del libro, que se mantuvo en 2008 y 2009, empieza a agrietarse.

J. P. Va por barrios, porque el libro juvenil lleva unos años conteniendo la bajada del libro ilustrado. A veces, si te va muy bien con cuatro libros, los números te engañan.

P. R. Un librero me contó que una vez entró una señora y preguntó: “¿Tiene el libro?”. Se refería al de Larsson.

J. H. Imagino que le dijo: “Señora, se lo habíamos reservado”.

P. O sea, que se vende mucho pero de pocos títulos.

P. R. Lo que noto es que ahora las devoluciones ya son más rápidas. Es más impaciente el canal.

J. H. En este chaparrón universal de la crisis, los libreros se vuelven más cautos. También hay una crisis psicológica. La gente compra menos por si acaso.

P. ¿Se publica demasiado? ¿El mercado español puede asumir 70.000 títulos al año?

J. P. El editor publica los libros que le parece oportuno, es su negocio, su dinero y su riesgo. El reto no estaba solo en reducir el número de títulos, sino de tiradas. Si eres prudente en las tiradas y no agobias al librero es legítimo tener una programación ambiciosa.

P. R. Muchas veces se publica para alimentar una cuenta de facturación, pero la decisión tendría que pasar por otro lado.

J. P. No digo que haya que publicar para neutralizar las devoluciones. Se trata de racionalizar. Nosotros, que somos un grupo de seis editoriales, hemos pasado de 2008 a 2009 de 400 novedades a 280.

P. R. ¿Tú cuántos publicas, Jorge?

J. H. Setenta novedades y 35 en bolsillo. La impresión que tengo es que ha habido una reducción en las tiradas y se han terminado las falsas euforias, pero que se edita muchísimo. Aparecen sellos de best sellers que esperan el golpe de suerte. Es una huida hacia adelante. Y luego está esa cantidad de pequeñas editoriales, que hacen una labor excelente con pocos títulos bien escogidos. Pero la suma da la impresión de que no desciende el número de novedades. Eso sí, ahora hay más cautela en las reediciones y los tirajes.

J. V. Yo siempre me he movido en tiradas bajas. De unos 4.000 ejemplares. La facilidad de reimpresión ha mejorado mucho la logística. Y publicamos menos de 60 títulos al año.

P. R. Nosotros antes publicábamos casi 100. Este año, 50 nuevos y reediciones con nueva cara. Lo que se ha dado un batacazo es la no ficción. Seguramente porque estaba muy centrado en el libro de autor mediático, seguramente porque el tipo de lector que los compra tiene que prescindir de algo por la crisis y no tiene los libros entre las prioridades de su cesta de la compra.

J. P. Para mí no es una mala noticia.

J. H. No sé si el batacazo es tal. Hay autores que siguen en las listas de más vendidos y son mediáticos, como Punset.

J. P. No me refería a Punset.

J. H. Pero debe su popularidad a que sale en televisión.

J. P. Yo estaba en Destino cuando explotó como autor de libros y eso no es exacto. Era conocido por la televisión, pero creo que hubiera sido igualmente popular sin la televisión.

J. H. Yo creo que no. De todos modos, lo que está más penalizado es el ensayo serio, pero lo mismo pasa en Francia y en Italia, que eran santuarios de la cultura.

J. V. Eso está ligado al deterioro del sistema educativo. Todo tiende a la píldora.

P. R. También tiene mucho que ver con Internet. La manera de leer en Internet nos obliga a recibir información de manera muy dispersa.

J. H. Umberto Eco lo llama alfabetización distraída.

P. Hablando de Internet, la tormenta del año es el libro electrónico.

J. H. Es una falsa tormenta. Me parece más preocupante el estado de la economía en general y su repercusión sobre la industria del libro que la amenaza del libro electrónico. Es un caramelo mediático. El apocalipsis siempre es muy resultón, pero el libro electrónico supone ahora el 3% del mercado en Estados Unidos.

P. En España no llega al 1%.

P. R. Dicen que en 2020 representará el 15%. Es un nuevo formato que nos obliga a pensar en otros términos, pero con esos números cualquier anuncio apocalíptico es falso. Eso sí, hay que estar alerta.

J. H. Lo particular de España es que el libro electrónico ha sido capaz de poner de acuerdo en Libranda a los tres grandes competidores (Planeta, Santillana y Random House) más al séquito que vamos detrás. La convivencia entre electrónico y papel será larga. Hay mucho papanatismo con la tecnología.

J. P. El editor administra contenidos, y seguirá haciéndolo. Si algún día el formato electrónico tiene una importancia notable, bienvenido sea, te aseguro que todos los editores estarán preparados para llevar sus contenidos a ese soporte.

J. V. Todo dependerá de la educación. Si a uno le dan una edición de Proust con las imágenes de localización, van a asesinar la imaginación de la gente. Lo importante no es tanto el medio como la actitud que uno tiene ante las cosas. Para leer necesitas un determinado estado de espíritu. Lo que uno lee en pantalla lo olvida con mayor facilidad. Con el libro electrónico nos puede pasar como con el vídeo: grabamos un montón de películas para luego no verlas jamás.

J. P. Eso también pasa con los libros de papel. La información de pantalla es muy útil, pero me cuesta imaginarme a alguien leyendo a Roth o a Alice Munro en pantalla.

P. ¿No será una cuestión generacional? ¿Creen que alguien que escuche música pero no compre CD y vea cine sin pisar las salas leerá libros en papel?

J. V. ¿Te refieres a escuchar música en un iPod? Se pierde un 60% de la calidad. Un lector solo digital está abocado a un proceso de estupidización imparable.

J. H. Tal vez sea algo generacional, sí. El que durante toda su vida haya escuchado solo el 40% no va a echar de menos lo que se pierde. No sabemos qué pasará con los llamados nativos digitales.

Los dos ‘Migueles’ (Hernández y Delibes)

Los dos ‘Migueles’

por MARÍA JESÚS HERNÁNDEZ
vídeo: RICARDO DOMÍNGUEZ

Compartieron nombre y pasión, las letras. Uno dio una nueva dimensión al mundo de la poesía, y el otro, al de la prosa. Miguel Hernández y Miguel Delibes —del primero, se cumplen 100 años de su nacimiento, y del segundo, aún se llora su muerte— son dos de los grandes homenajeados en esta Feria del Libro.

Ambos han aumentado su demanda en esta edición en la que ‘El hereje’, ‘Camino’, ‘Cinco horas con Mario’, ‘El rayo que no cesa’, ‘El viento del pueblo’ o la reedición de la obra completa de Miguel Hernández, han plantado cara a la literatura nórdica, que amenazaba con acaparar todos los titulares.

La presentación de ‘De Valladolid’, una antología de textos del escritor castellano sobre su ciudad natal y sus gentes —al que acudió la familia del autor casi al completo—, y la de ‘Crónicas de la guerra de España’, del poeta alicantino, recuerdan a estos dos maestros de la literatura española.

Especial: Miguel Delibes (1920-2010)

© 2010 Unidad Editorial Internet, S.L. » ELMUNDO.es

Coordinación: Sonia Aparicio » Diseño: Ana Trello

Sobrevivir en la Feria del Libro Madrid 2010

Sobrevivir en la Feria

por ESTHER ALVARADO

No hay que ser Lisbeth Salander ni Mikael Blomkvist para sobrevivir a una visita a la Feria del Libro.
Pero que a nadie le extrañe si la ocasión se torna, de pronto, en una pesadilla.
Es la cita anual con más probabilidades de arruinar la reputación de cualquier hombre del tiempo.
Les proponemos una sencilla guía de supervivencia.

  • INDUMENTARIA. Vista cómodo y ‘casual’. Lo más aconsejable es el tipo cebolla: varias capas que ir quitándose o poniéndose si cambia la temperatura. Una propuesta unisex: pantalón largo de algodón, camiseta, jersey que se pueda atar a la cintura o colgar de los hombros y cortavientos.
  • CALZADO. Olvídese de las sandalias con y sin tacón en el caso de las chicas y de las chanclas para chicos, porque si se le ocurre llevárselas al Paseo de Coches, ¡seguro que ese día llueve! Por principio, caminar con tacones por un parque no es buena idea. Lo mejor: calzado deportivo o de loneta con suela de goma.
  • TOCADO. No es Ascot, pero conviene llevar sombrero. La continua exposición al aire libre provoca en ocasiones quemaduras solares e insolaciones. Llévese una gorra tipo béisbol, un sombrero de rafia o de algodón, algo que pueda plegar y guardar en el bolso o bolsillo. No descarte echar un abanico.
  • PROTECTOR SOLAR. Protéjase los ojos con gafas de sol y el rostro, los hombros y brazos con crema solar. Lleve un paraguas pequeño de esos que caben en el bolso. Le servirá tanto si llueve como si sale el sol. Sea solidario con el resto de los visitantes y ciérrelo cuando se aproxime a echar un vistazo a una caseta.
  • BOLSO. No es un sitio potencialmente peligroso, pero donde se dan aglomeraciones de gente, puede haber concentración de amigos de lo ajeno. Lleve la cartera en un bolso cerrado con cremallera bajo el brazo o una mochila vuelta hacia el pecho (así evitará molestar a los demás visitantes con el bulto de su espalda).
  • DINERO. Cada vez más puestos aceptan el pago con tarjeta, pero muchos aún exigen metálico. Lleve ‘cash’. Si el furor lector arrasa con su efectivo, no tema: habrá dos autobuses-cajero automático. El más cercano a la entrada de Alcalá está a la altura de la casilla 45. El segundo, frente a la 113.
  • HIDRATACIÓN. Beba agua o cualquier líquido isotónico o refresco, sobre todo si hace calor. Si no quiere cargar con la botella desde casa, hay varios bares a lo largo del recorrido (frente a la caseta 42; entre la 113 y la 114; y a la altura de la 200). Utilice las papeleras para deshacerse de los envases.
  • BAÑOS. Hace ya tiempo que no hay que colarse en los baños de los bares próximos al Paseo de Coches para aliviar esfínteres porque la organización coloca aseos portátiles. Encontrará cabinas químicas a la entrada (a la altura del puesto número 35), en el medio (cerca del 120) y al final (frente al 200).
  • PAPELES. Decenas de personas querrán entregarle publicidad, una bolsa de papel, merchandising. ¡Evítelo! Esta perniciosa costumbre para el medio ambiente se traduce a veces en folletos volando y personas cargando con bolsas llenas de pasquines que no leerán y que, con suerte, arrojarán al reciclaje.
  • FIRMAS Y ACTIVIDADES. En www.ferialibromadrid.com puede consultar cada día dónde y cuándo firma su autor preferido. Además, periódicamente se anuncia por megafonía las próximas firmas y las actividades en las carpas y casetas.
  • HORARIOS. De Lunes a viernes: de 11.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 21.30 horas. Sábados, domingos y festivos (el 3 de junio), de 10.30 a 14.30 y de 17.00 a 21.30 horas. Cierra a mediodía, como siempre.
  • TRANSPORTE. Coja el transporte público porque aparcar cerca del Retiro es complicado. No es buena idea ir en bicicleta o patines. Metro: Príncipe de Vergara (líneas 9 y 2), Retiro (línea 2) e Ibiza (línea 9).
    Autobuses: 2, 9, 26, 28, 61, 63, 146 y C-1.

El pabellón del crimen. Y después de Larsson, ¿Qué?

El pabellón del crimen

por VIRGINIA HERNÁNDEZ
vídeo: RICARDO DOMÍNGUEZ

Aunque muchos fanáticos confesos de la novela negra lo son desde que descubrieron a Lisbeth Salander, Stieg Larsson bebió las aguas de escritores como el matrimonio Maj Sjöwall y Per Wahlöö o Henning Mankell. Según sus cercanos, también leía a Äsa Larsson.

‘Elemental, querida Salander’ es el pabellón que la Feria del Libro dedica a los escritores venidos del norte, invitados especiales en esta edición. En él se incluye a Lapidus, el encargado de retratar los actuales bajos fondos de Estocolmo.

Descúbralo junto a su comisario, el escritor Lorenzo Silva. También los correos electrónicos que el autor de la trilogía Millenium se intercambió con su editora mientras escribía los ‘best seller’. Un hallazgo.

Y después de Larsson, ¿qué?

por SONIA APARICIO
De izda a dcha., Äsa Larsson, Arnaldur Indridason, Camilla Läckberg y Håkan Nesser.

Cuando no hemos acabado de aprendernos el nombre raro del volcán islandés Eyjafjalla, llega la Feria del Libro con una retahíla de nombres impronunciables. La literatura nórdica está de moda. Después de que los tres millones y medio de libros vendidos por Stieg Larsson abrieran las puertas del mercado español a otros autores escandinavos, ya no vale leerle sólo a él. Casi todas las editoriales cuentan con un nórdico en su catálogo; algunos, recién llegados; otros, viejos conocidos en el norte de Europa, pero novedad para el lector español.

«La gente va a descubrir que existen otros muchos autores interesantes, aunque no tengan la dimensión de Larsson», cuenta el escritor Lorenzo Silva, comisario del pabellón de la Comunidad de Madrid en la Feria del Libro, que considera que el fenómeno del sueco es irrepetible por la «inigualable» Lisbeth Salander (en homenaje a ella se ha bautizado el pabellón: ‘Elemental, querida Salander’). Porque ¿cuántos nórdicos eran conocidos y leídos en España antes de Larsson? La Pipi Langstrum de Astrid Lindgren marcó (más en televisión que en papel) a los niños de los 70; los cuentos de Hans Christian Andersen son clásicos de ayer y hoy. Henning Mankell ha sido durante años autor de referencia en novela negra. Y Jostein Gaarder se coló en las listas de más vendidos en los 90 con su clase magistral de Filosofía para todos los públicos de ‘El mundo de Sofía’. El noruego Henrik Ibsen (‘Casa de muñecas’), la danesa Isak Dinesen (seudónimo de Karen Blixen, conocida por ‘Memorias de África’ y autora de ‘Carnaval y otros cuentos’) y el finlandés Mika Waltari (‘Sinuhé el egipcio’) pueden completar la corta lista de nórdicos conocidos hasta hace poco por el público medio español.

Camilla Läckberg (‘La princesa de hielo’), Jens Lapidus (‘Trilogía negra de Estocolmo’) y Äsa Larsson (‘Aurora boreal’) han triunfado al tiempo que Stieg Larsson, aunque con cifras mucho más modestas. Los lectores más iniciados ya conocen al matrimonio Maj Sjöwall y Per Wahlöö, dos nombres de culto en la literatura negra, ‘padres’ de Mankell y Larsson (‘Rosseanna’, ‘El policía que ríe’ y ‘El hombre que se esfumó’ son las tres principales obras de las 10 protagonizadas por el inspector Martin Beck, en la colección Serie Negra de RBA). Arnaldur Indridason (‘La mujer de verde’, ‘Las marismas’, ‘La voz’), Jo Nesbø (‘Némesis’ y ‘Petirrojo’) y Håkan Nesser (‘La mujer del lunar’) son los otros tres grandes maestros de esta colección policiaca ‘5 estrellas’, que con estos cuatro autores ha vendido más de 245.000 ejemplares.

Si aún no se había sumergido en el género, ya tiene una buena lista para empezar. Y con las novedades que se presenten en esta Feria, tendrá aún más, porque unos 25 autores escandinavos vendrán al Retiro a presentar sus respetos al lector español. Suma de Letras trae a España ‘Dinamita’, de la sueca Liza Marklund (Mankell la presenta como «una fuera de serie»), el primer título de una serie que ha sido número uno en los países nórdicos y que ha vendido más de 9 millones de libros en todo el mundo. Destino aspira a seguir vendiendo más ejemplares de ‘Millennium’, y lanza a otro sueco, Arne Dahl, ‘bestseller’ en su país y aclamado por la crítica del norte de Europa, que entra en España con ‘Misterioso’, primera novela de una serie que se venderá sola si este primer volumen cuaja en el mercado. Y Mondadori quiere sorprendernos con Johan Theorin y ‘La hora de las sombras’, primer volumen de la tetralogía ‘El cuarteto de Öland’, que está arrasando en Suecia.

La novela negra sigue siendo la estrella, aunque Diego Moreno, fundador de Nórdica Libros, cree que esta Feria «acercará al público otros autores nórdicos no policiacos», porque esta literatura, negra o no, tiene «un estilo muy directo, la manera de contar es precisa y muy sencilla, no hay nada superfluo, y llega muy bien al lector». ‘La casa del mirador ciego’ (Herbjørg Wassmo) y la antología poética ‘El cielo a medio hacer’ (Tomas Tranströmer) son sus principales apuestas.

“Libertad” por Amnistía Internacional, Paulo Coelho, Henning Mankell, Juan Goytisolo, Nadine Gordimer, Joyce Carol Oates, Ariel Dorfman

Kailas Editorial/ Amnistía Internacional. Varios autores: Paulo Coelho, Henning Mankell, Juan Goytisolo, Nadine Gordimer, Joyce Carol Oates, Ariel Dorfman… 500 páginas

«Libertad»

Hambre, odio, persecución, barbarie, tortura, silencio, silencio, silencio. A lo largo de los siglos, nuestra especie ha ido renqueando por este planeta, dando muchas veces palos de ciego, intentando romper cadenas y echar abajo muros de la vergüenza. Pero hoy por hoy, este género que solemos llamar humano es el único capaz de llevar al potro de la infamia, a la picana de la desolación a otro ser de su misma especie.

Todavía, en las cuatro esquinas del planeta el hombre sigue siendo el más feroz de los lobos para el hombre. Ante esta carnicería muchos callan y, por supuesto, otorgan. Pero no todos. Desde que el hombre es hombre y desde que el arte es arte, otros han levantado la voz, han dicho basta una y mil veces, han dicho alto y claro que no, incluso a riesgo de la propia vida.

Dickens denunció la explotación de la Era Victoriana, Camus metió el dedo en la llaga de la opresión viniera de donde viniera, los poetas, durante siglos, ante la injusticia, la violencia, el terror, pidieron la voz y la palabra. Como lo han hecho ahora un puñado de los mejores escritores contemporáneos en el libro «Libertad», que han puesto sobre el papel magníficos textos de ficción con los Derechos Humanos como eje, como centro y como inspiración.

Es quizá un sueño, como el de Martin Luther King. Es un sueño llamado Libertad, y como han hecho aquí estos autores vale la pena perseguirlo, seguir luchando por él

La última palabra«El hecho de que estos escritores hayan contribuido con sus extraordinarios dones a la causa de los derechos humanos es un signo de que la injusticia nunca tendrá la última palabra», señala en el prólogo el arzobispo surafricano Desmond Tutu. Y así lo han hecho en este emocionante título Juan Goytisolo, Nadine Gordimer, Xiaolu Guo, Paula Coelho, Henning Mankell («Una de las cosas más difíciles de asimilar en nuestros días y en nuestra época es que tanto sufrimiento es innecesario», escribe en el epílogo), Joyce Carol Oates y otros colegas, llegados a estas páginas dese todos los rincones del mundo.

«Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros». Es el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos. Es quizá un sueño, como el de Martin Luther King. Es un sueño llamado Libertad, y como han hecho aquí estos autores vale la pena perseguirlo, seguir luchando por él. Palabra por palabra.

“¿Tú eres amigo de Miguel Hernández?”

  • Niños y chavales son los protagonistas de las mañanas en la Feria del Libro de Madrid.

  • Viven la literatura a su manera, compran libros y aprovechan las actividades.

"¿Tú eres amigo de Miguel Hernández?"

Las mañanas de la Feria del Libro de Madrid son de los jóvenes. Cuando la mayoría de las casetas no están todavía abiertas, grupos de chavales asaltan la entrada del parque de El Retiro para participar en talleres de cuentos, realizar “un trabajo” para su instituto o simplemente echar un ojo a los libros -y llevarse alguno. “Es curioso, pero comprobamos que muchos de ellos piensan que todos los escritores están muertos, y otros, que todos están vivos. A mí me han llegado a preguntar si soy amigo de Miguel Hernández”, reconoce Samuel Alonso, coordinador de la caseta infantil de la feria. ¿Cómo se acercan a la fiesta del libro los más pequeños?

Un grupo de niños asiste a un encuentro con el escritor Ricardo Alcántara- M. Á. Medina

A las 10.30, media hora antes de la hora oficial de apertura de la feria, se oyen bastantes gritos de niños. Y de profesores que se desgañitan para hacerse oír. “Los de segundo A se vienen conmigo, los de Segundo B, con él”, grita Begoña, profesora del colegio Juan de Herrera, de San Lorenzo del Escorial. Como ellos, decenas de colegios aprovechan estos días para ofrecer a sus alumnos la posibilidad de acercarse a la palabra escrita, o simplemente a las historias.

“La narración oral es la entrada a la literatura”, comenta Alonso. Por eso, en la caseta que organiza la feria para los más pequeños, se ofrecen cuentacuentos, ante los que los niños atienden ensimismados. Con cuentos de la literatura tradicional nórdica, por supuesto. También se realizan encuentros con escritores, como Ricardo Alcántara, que esta mañana ha demostrado al público infantil que los escritores “son personas, igual que tu padre o tu vecino”. “Lo importante es darle un toque de normalidad a la literatura”, señala el escritor uruguayo.

Pero que nadie piense que los peques vienen sólo a mirar. “Muchas veces, los niños compran más que sus padres. O traen dinero directamente para comprarse algún libro, o insisten a sus padres hasta que se lo compran”, cuenta Santiago, de la editorial Libro Hobby. Un grupo de chicas del IES Las Lagunas, de Rivas Vaciamadrid, lo confirma. “Traemos 15 o 20 euros para gastarnos, y nos vamos a comprar uno o dos libros”, admiten. Con la crisis, tal vez se lo piensen menos que los mayores.

Feria del Libro Madrid 2010

foto

¿El optimismo? bien, gracias

por RAQUEL QUÍLEZ y VIRGINIA HERNÁNDEZ

La crisis no puede con las expectativas ni con el optimismo y tanto libreros como organizadores y ‘lectores-paseantes’ esperan mucho de esta feria. Como mínimo, que los números estén más cerca del negro que del rojo.

La oferta incluye buena literatura, también entretenida sin más pretensiones, y los árboles, terrazas o heladerías del Retiro. Cuando el cansancio aprieta y el calor hace difícil seguir con las búsquedas, se despliega una completa oferta de servicios, cajeros automáticos incluidos.

Una auténtica «fiesta»

Diecisiete días dan para vivir la Feria del Libro de muchas formas: exposiciones, presentaciones, charlas y, por supuesto, experimentar el placer de bucear entre las páginas y de comprar un libro.

Los escritores y los lectores son los protagonistas de esta «fiesta», como bien dice el escritor noruego Jostein Gardeer, el encargado, junto al periodista de TVE David Cantero, de darnos la bienvenida a una de las citas del año.

Disfruten del ambiente de las primeras horas y, si tienen la oportunidad, vayan al Paseo de Coches del Retiro. Si no pueden, se lo acercamos nosotros.

Ray Loriga rinde homenaje al oficio de escribir

Ray Loriga. | EfeRay Loriga. | Efe

  • ‘Uno no escribe para ser humilde. Uno escribe para ser un buen escritor’

Lucía González | Madrid

Mientras prepara su octava novela, Ray Loriga (Madrid, 1967) ha querido reflexionar sobre lo que ha leído y escrito, analizando sus referentes, la forma de construir ficción a partir de la realidad y de la visión del escritor. ‘Sombrero y Mississippi’ (El Aleph Ediciones) es una especie de ensayo –“un diario de impresiones”, según el autor- que reflexiona sobre “las deudas contraídas” con sus autores de referencia.

No da pistas sobre la novela que espera publicar en 2001. “No me gusta hablar de los libros cuando están a la mitad, porque me da la sensación de que me quita la posibilidad de girar cuando quiera”. Pero a partir de sus reflexiones sobre literatura (“casi todo lo que soy y no soy se lo debo a ella”), Loriga -que se dio a conocer con tan sólo 25 años con la novela ‘Lo peor de todo’ y es también guionista y director de cine – aborda varias cuestiones que forman parte de un oficio que desmitifica.

  • LECTURA
  • “A escribir se empieza leyendo, se sigue leyendo y se acaba leyendo. Los escritores releemos mucho. Llega una edad en que uno vuelve a las lecturas primeras y a las que más te impresionaron a lo largo de los años. Vuelven con 15 o 20 años de distancia y con una visión fresca y diferente de tu experiencia como lector. Hay algunos que ahora se han convertido en un pozo que se ha secado y otros todo lo contrario. Pero no se trata de un juicio crítico, sino de la función que esos libros tienen en tu propio trabajo. Así como Proust cada vez es un descubrimiento más grande, los hay como Henry Miller que me gustaron mucho de jovencito y que ahora no les encuentro un acomodo en mi propio trabajo”

  • LA CRÍTICA
  • “No me siento en absoluto maltratado por la crítica, pero hay una parte de la que leo que no me gusta. Una que no es tanto de crítica, sino casi de cotilleo o banalidad. Hace poco me hicieron una entrevista que empezaba hablando de un semblante fumando sin parar y con gafas de sol. Luego recordé que fue en el [hotel] Palace, y allí está prohibido fumar. Y no llevaba las gafas porque estábamos dentro de un salón. Respecto a las etiquetas, las hay muy reduccionistas y veo que también se caen solas, como un pegamento que no fija bien”

  • INFLUENCIAS
  • “La palabra influencia es un poco ajena al propio trabajo de escritor. Uno utiliza herramientas diferentes que ha descubierto en manos de otro. Por ejemplo, cuando uno está dialogando tiene en la cabeza una serie de escritores que han dialogado de la manera que a ti te interesa para ese libro en concreto”

  • EL OFICIO
  • “Es un oficio más. De lo que hablo en el libro es que más alla del logro puntual de cada uno de nosotros, todos funcionamos más como carpinteros en un taller. No hay tantos elementos mágicos ni misteriosos, lo que no quiere decir que sea menos apasionante”

  • LA RUTINA
  • “Casi todos los escritores somos muy metódicos porque no hay otra manera. Hay que tener una rutina bastante rigurosa. La única diferencia es puntual, en cuanto a tu vida. Cuando no tienes hijos a lo mejor escribes de noche. Pero quitando los cambios de horarios en lo esencial el trabajo no cambia”

  • LA MOTIVACIÓN
  • “Mi motivación para escribir no ha cambiado, pero con los años se produce un efecto curioso. Cuando empiezas tan joven como hice yo, eres más insconsciente de la propia dificultad de tu oficio. Con la edad vas, por un lado, cogiendo confianza en tus propias herramientas y habilidades y, por otro, te vas preocupando más. Cada vez eres más consciente de la dificultad que entraña este trabajo. Pierdes por un lado y ganas por otro”

  • EL EGO
  • “Uno no escribe para ser humilde. Uno escribe para ser un buen escritor. Y hay que tener esa aspiración. Otra cosa es que se consiga o no”

    El cartel para la Feria del Libro en Madrid

    CULTURA | Desde el 28 de mayo

    Un cartel para la Feria del Libro

    • Un hombre que, sobre una montaña de libros, recibe la lluvia del conocimiento
    • ‘Es una imagen poética’, explica el artista responsable, Jorge Gay

    Virginia Hernández | Madrid

    En poco menos de un mes, las casetas volverán al Parque del Retiro y con ellas los lectores ilusionados con sus bolsas llenas de historias. Ante ellos, 15 días repletos de actividades y la cita anual a la que no pueden ser infieles. Como aperitivo, los organizadores de la Feria del Libro de Madrid, que celebrará desde el 28 de mayo su edición número 69, han presentado el cartel, elaborado por el artista zaragozano Jorge Gay.

    Un hombre que, encaramado a una montaña de libros, mira al cielo y recibe la lluvia del conocimiento. “Es una imagen poética”, explica Gay. “Procuré que fuera una metáfora evocadora y a la vez muy visual, que quedara muy claro lo que pretendía decir”, añade el pintor, que define su obra como “fruto de su trabajo diario”, con el que construye “un mundo a partir de ir ordenando la memoria personal”. El lector “procura ver más allá, otea en un horizonte más amplio para poder respirar un aire más puro. El aire del saber”.

    Si el año pasado los invitados especiales fueron los autores franceses, en esta ocasión les toca a los nórdicos (daneses, finlandeses, islandeses, noruegos y suecos), que pretenden demostrar que además de la novela negra, tan de moda últimamente, hay algo más que sangre y asesinatos entre sus páginas.

    “La Feria del Libro no va a estar dedicada a la novela negra”, ha aclarado el director de la cita, Teodoro Sacristán, “en todos los informes PISA (el dedicado a la evaluación de los estudiantes europeos), los países nórdicos destacan por sus índices de lecturas, sus bibliotecas, su educación… ese modelo es que queremos sacar a la calle”.

    Respecto a los escritores, la intención es revisar a los clásicos y descubrir la obra reciente de firmas como los autores suecos Åsa Larsson y Henning Mankell, el danés Leif Davidsen o el noruego Saabye Christensen.

    FIL 2009: Las varias ferias

    Porque hay leguas de pasillos atestados con libros, uno pensaría que la FIL de Guadalajara tiene como uno de sus principales propósitos el de funcionar como la librería más grande del ámbito hispanoamericano (cosa curiosa: la única librería del mundo que cobra por entrar, pese a que la organice una universidad pública y buena parte de sus recursos procedan del patrocinio gubernamental). Esa ilusión se desvanece al constatar que lo menos que vienen a hacer sus visitantes —lo menos que pueden hacer— es comprar libros. Una alta proporción de los miles de títulos que llegan a la feria son desempacados, exhibidos durante nueve días a precios ridículamente caros, y al final empacados de nuevo, pues los editores y los libreros son alérgicos a los descuentos, y misteriosamente prefieren que sus mercancías se limiten a ver pasar con desdén a los lectores que no tendrán. Para la noche de este viernes, sin embargo, se ha previsto abrir la entrada libre, y se ha acordado con las editoriales una “venta nocturna”, ampliando el horario hasta las 23:00 horas para que —aseguran los organizadores— haya rebajas por todos lados. Habrá que verificarlo calculadora en mano, porque —otro enigma de la FIL— lo que suele suceder es que los libros tengan aquí un sobreprecio que luego se busca diluir con un supuesto “precio de feria”, de manera que quedamos en las mismas. La gemebunda industria editorial despliega en Guadalajara su incapacidad creativa para encarar los tiempos difíciles.

    Por otro lado, es claro que en realidad son varias ferias las que tienen lugar simultáneamente, y que son recíprocamente indiferentes. Una es la que hacen quienes tienen en Expo Guadalajara el espacio para sus comercios, sobre todo las mañanas de lunes a miércoles, cuando el público debe quedarse afuera con tal de que estos Profesionales del Libro negocien a sus anchas; en el programa de esta feria están contempladas numerosas actividades: conferencias, mesas de discusión, un Encuentro de Promotores de Lectura, un Coloquio Internacional de Bibliotecarios, el Congreso de Traducción en Interpretación San Jerónimo, talleres varios (uno se titula “El futuro del mundo del libro. ¿Debería yo estar asustado?”)… Otra feria es la protagonizada por los Autores que, por una razón u otra (básicamente porque presentan libros aquí), se reparten las decenas de micrófonos de las tres áreas de salones del recinto, salones que son asignados según sus aforos y en función de las ligas a que pertenezca cada Autor: Yordi Rosado estuvo en el más grande, Eduardo Lizalde en uno chiquito. La feria de los Autores también comprende los cocteles y las fiestas a donde éstos acuden, a veces en compañía de los Profesionales o donde incluso condescienden a rozarse con la Prensa —que tiene su feria aparte: los diarios locales editan suplementos dedicados a la FIL, la radio y las televisoras destinan tiempo y transmiten desde ahí. Y, por último, está la feria del Público en General: una masa ingente que sólo por accidente o por distracción tiene acceso a las otras ferias, y que atesta los pasillos, asiste a los espectáculos, va a ver a sus ídolos (Yordi Rosado) y, cuando mucho, compra en promedio alguna libretita, un juguete didáctico y acaso alguna baguette, para salir apenas con varios folletos y volantes que serán todo el material de lectura que se lleve de la FIL. (Mucho de esta masa proviene de las decenas de autobuses que descargan en los ingresos de Expo Guadalajara a miles de estudiantes de primaria, secundaria y prepa que corretean, juegan futbol —les regalan pelotas— y gritan y sudan y acaso garrapatean en sus libretas lo que se les haya ocurrido a sus profesores que les lleven de tarea).

    En la feria de los Autores menudean las curiosidades: ha sido posible ver cómo Juan Villoro se clona para estar en tantas presentaciones; cómo Benito Taibo y otros más lucieron rápidas playeras impresas con la leyenda “Todos somos Pacheco“s””; cómo Richard Ford se autoinvitó y metió en apuros a los organizadores para que le hicieran algún hueco en alguna actividad (estuvo en la celebración por los 40 años de Anagrama), y cómo, este jueves, Larry Niven, al lado de otros autores de ciencia ficción —de los que es, con Ray Bradbury, el más respetado entre los vivos, y por ello uno de los escritores más notables entre los que se han contado en esta edición de la FIL—, habló en dos salones a medio llenar (mientras cientos de almas ya no cupieron en el salón gigantesco donde estuvo Yordi Rosado). Por la noche, Mario Vargas Llosa platicó su libro sobre Juan Carlos Onetti, El viaje a la ficción: quien ya lo hubiera leído, entre los presentes, pudo dedicarse a cabecear con toda tranquilidad, porque nada nuevo se pudo oír. Y, por último, ya desalojada la feria de la presencia de Carlos Fuentes y José Emilio Pacheco, en este sexto día la figura más ovacionada y admirada fue la de El Hijo del Santo, que incluso firmó libros. Es decir: para cosechar el contento de la gente, tanto da pasear por la feria a los primeros como al enmascarado —que además es simpático.

    José Israel Carranza

    Foto: © Cortesía FIL Guadalajara / Pedro Andrés

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